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Isabel Allende

LA ISLA BAJO EL MAR

 

LA ISLA BAJO EL MAR

 

      En esta ocasión Isabel Allende nos presenta una historia ambientada en las Antillas alrededor del siglo XIX, que sirve de excusa para recrear la problemática de la esclavitud y de la liberación de Saint Dominique refundándose como la República Negra de Haití… Muchas motivaciones  pudo tener… tiendo a creer que fue el largo camino que debieron recorrer  los esclavos africanos para convertirse, uno de ellos, en el actual Presidente de los Estados Unidos.

            Allende recopila, por lo que se puede apreciar, gran cantidad de fuentes para generar una imagen – lo más fidedigna posible- de los tiempos mencionados.

            Se puede analizar desde distintas perspectivas: elijo dos. Por una parte el encuentro de dos mundos, de dos cosmovisiones distintas, que en el transcurrir del tiempo se funden, se enriquecen, se integran en una nueva y, que, veremos desarrollar en distintos ámbitos. Por otra, podemos estudiarla desde la noción del amor que surge y se relaciona entre los distintos personajes que van apareciendo en la novela, en            el amplio sentido de la palabra Amor, es decir, como significan los lazos del corazón ya sea a nivel parental, filial o de pareja.

            El mencionado encuentro tiene en sus comienzos y en el desarrollo distintos momentos de choque, de enfrentamientos y de convivencia  obligada. La sociedad del siglo XVIII y XIX estaba organizada según el porcentaje de sangre blanca que se tuviera – los blancos en la cúspide y así hacia abajo- Estos blancos que llegan a territorios nuevos son europeos, en este caso, franceses, que sienten una superioridad casi mesiánica sobre los otros. En la novela la autora retrata a cabalidad esta situación de manera sensitiva, muestra la cosmovisión de cada uno quedando claro quien es el victimario, quien la victima, además de la justificación que los mueve a los unos contra los otros: Es simple, el aprovechamiento nace y crece gracias a la ambición.

            La ambición los llevara a caminos desesperados que buscan mantener el estado de dominación, le tienen terror a la posibilidad de transformar el mundo sin tener como herramienta la esclavitud, se justifican de distintas maneras y gracias a ello  nos damos cuenta de la ignorancia que poseen con respecto a los  otros… “los negros”, al miedo que les provocan sus cultos religiosos y prefieren creer en la inhumanidad de ellos.

            Por otro lado, se  observa también el rol de la Iglesia Católica que simplifica su accionar en la evangelización, en la insistencia de que los “otros” dejen sus creencias para adoptar la de ella, sin embargo, éstos la asumen sin dejar las propias. Es muy interesante para el lector ver que la noción de pecado resulta ser distinta actualmente y aquello que hoy creemos una perversión en esos tiempos solo era indebido para unos y, para otros, solo una circunstancia que la vida da.

            Desde el punto de vista histórico, resulta riquísimo, pues nos pasea en distintos escenarios, viajamos por Saint Dominique (actual Haití), por Cuba y, finalmente, por Nueva Orleans. Estos lugares poseen su propia dinámica, su propio ritmo, una cultura diferente, una adaptación distinta para la temática de la esclavitud, de la adopción del otro. Pese a ello la discriminación persiste, se enriquece y se burla en el lento transcurrir del tiempo que enfrenta hitos históricos como la Independencia de Estados Unidos, la Revolución Francesa, la lucha por la emancipación negra en Haití y la dominación Napoleónica. Son momentos de transformación, de cambio y existen, lógicamente, contradicciones en los discursos, pues, en un lugar del mundo los franceses luchan por la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad y, en otro, pretenden mantener  la esclavitud, la servidumbre y la dominación… interesante a todas luces esta invitación literaria…

            La otra perspectiva de análisis es el AMOR, el amor en su amplio sentido, nuestra protagonista es Zarité, llamada Tete, la historia cuenta sus aventuras y desventuras, la lectura se enriquece con su visión, con sus propias palabras. Es decir, gracias al desdoblamiento del narrador podemos conocer ambos mundos. Zarité esta entre ambos, ella es mulata y no es esclava de la plantación fue educada para el servicio doméstico, ella convive y sobrevive en ambos, es Teté quién nos convoca a conocerla, quien nos invita –como mujeres- a pensarnos una vez más, nos plantea aquello que aún nos resulta conflictivo: la búsqueda del amor, la maternidad, nuestro rol en la sociedad y la defensa de la individualidad, en tanto seres únicos e irrepetibles, la necesidad de sentirnos libres, de amar y de ser amadas.

            Si leemos con detención la historia de “La Isla bajo el mar” podremos descubrir, lo que aún nos provoca desazón, angustia, todo aquello que nos lleva a dejar en el camino nuestro rol de mujeres, de madres, de ejes en la vida de otros. Las letras, las palabras plasmadas en esta historia nos llevan a recorrer el camino de nuestras propias vidas, nos invitan a cuestionarnos sobre nuestra importancia, y, por lo mismo, a valorarnos y, por si esto resultara escaso, es una invitación al “otro” a los hombres a conocernos y a reconocerse, a cuestionarse su rol, a preguntarse si han aprendido a amar al otro como un otro distinto, no como semejante… los lleva a preguntarse si observan y aman desde la valoración al otro o si, tan solo pretenden la asimilación consigo mismo…

            El llamado que nos hace la autora es a sumergirnos en esta historia para reencontrarnos con nosotros mismos, para entender esta realidad llena de discriminación, de contradicciones dejando claro que solo es el primer paso, pues, nos plantea la misión de buscar la felicidad pese a todas las dificultades. Es un recordatorio de nuestra lucha por hacer de la vida misma una experiencia feliz y que podemos encontrar la Isla bajo el Mar en la superficie, que debemos sentirnos plenos, orgullosos de nosotros mismos, felices cada día, todos los días… conscientemente.

 

 

Viviana J. Cherkashin Ortíz

Licenciada  y  profesora de Historia

 

           

Gregorio Herrera Chacana
Espiritualidad y Energía

 

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